
foto perteneciente a El País
«Es compatible se joven, divertirse y escuchar al Papa», dice la joven de la foto, cuya entrevista pueden leer en el enlace a El País, a quien pertenece. Busco fotos en varios diarios de este evento; algunos nos hablan de tsunami de jóvenes, que llegan a España y Madrid por tierra mar, y aire..., vemos jóvenes que se sienten fuerte en su fe... claro que sí. Vemos a jóvenes que defienden la modernidad de la Iglesia y del Papa, su capacidad de adaptarse a los nuevos tiempos, claro.
Pero de verdad. Les invito en que entre todo ese maremágnum de jóvenes busquen a aquellos jóvenes que proceden de países pobres... desharrapados o con aspecto desnutrido -salvo claro está los que sufrieron la Toxiinfección Alimentaria el pasado domingo-, porque no los verán.
El Papa, la Iglesia y sus altas alcurnias presumen de que se van a reunir con miles de jóvenes de todo el mundo, pero no hay pobres. Porque sencillamente, los pobres, no tienen medios para venir... alguno habrá, no voy a negarlo, alguno habrá conseguido que alguien lo traiga. Pero la mayoría, la inmensa mayoría de jóvenes exultantes que vemos en la tele y en los medios gráficos son jóvenes con algún poder adquisitivo.
Las JMJ se celebran en un país capitalista... nos guste o no España lo es. No va el papa a un país pobre donde también haya jóvenes católicos. No. Nos dicen que estas jornadas supondrán una fuerte inyección económica a nuestro país... un acto generoso, sin duda por parte del Vaticano. Pues esa generosidad la podría haber tenido con un país en desarrollo.
Yo no veo a todos los jóvenes católicos en Madrid: veo a una selección natural de jóvenes del mundo, selección generada sencillamente por su capacidad económica... por lo que los jóvenes que vemos triscar por las calles de Madrid felices y contentos son sólo los que tienen dinero.
Los jóvenes que tienen que trabajar de sol a sol para que su familia pueda comer, no están aquí...
Los jóvenes que se prostituyen, voluntariamente o no, para que sus familias puedan sobrevivir, no están aquí...
Los jóvenes que han sido secuestrados por la guerra y les han puesto un arma en las manos, no están aquí...
Las JMJ no son tan mundiales... son sólo del mundo capitalista, porque llegar desde Asia o África o América, desde Oceanía a España, sólo lo pueden hacer los que tienen dinero... excepto los pobres miserables que se juegan la vida cruzando el Estrecho en patera.
Espero y deseo que todo lo que se haga en estas jornadas de la felicidad juvenil, en todos esos actos que se van a celebrar, sus asistentes tengan presente en sus oraciones y en sus generosos espíritus a estas personas que no son tan felices como ellos ni tan risueños ni tan bailongos... Espero que el pensamiento del Papa y de sus altas jerarquías vaticanas vaya más allá que el criticarlos o amenazarlos con la excomunión por abortar o por usar preservativo o por considerarlos unas cabezas locas por practicar el sexo fuera del matrimonio o por no ir a misa todo lo que debieran... Eso que suelen hacer en sus jornadas laborales y homilías domingueras.
Espero de corazón que haya caridad de la verdadera en estas festivas JMJ.
Fíjate, yo no soy capaz de dejar de pensar en los que viven en esas condiciones de pobreza extrema... ¿Y ellos, podrán?
Y, por ahora, nada más.