
Foto perteneciente a El País
Vemos las manifestaciones que se están llevando hoy a cabo en decenas de ciudades españolas y extranjeras y yo, por lo menos, me sumo a ellos en espíritu, dado que mi cuerpo tiene obligaciones sanitarias de las que no me puedo librar. Creo que están llevando a cabo estas expresiones de protesta de una forma correcta --a diferencia de días atrás en los que ciertos incidentes, manipulados o no por los medios de comunicación, como afirmaban algunos, hacían dudar de la anexión moral a este movimiento-- y respetuosa. Estas manifestaciones son, hasta ahora, una verdadera Fiesta de la Democracia.
Pero los miro --con ilusión, la verdad-- y no puedo evitar preguntarme: ¿Quién les va a escuchar? ¿De verdad los grupos políticos o el gobierno tendrán en cuenta sus reivindicaciones? ¿Quedará en nada... como quedó el 15M? ¿ Volverán a languidecer como movimiento a partir de mañana?
El gobierno de nuestro país dijo que era una manifestación de la expresión de los ciudadanos que había que escuchar con atención. Los habrán escuchado, no digo que no, pero no han hecho nada de nada. No vuelven a instaurar el impuesto de sucesiones ni graban las rentas más altas. No se reducen sus sueldos MÁS, ni prescinden de sus prerrogativas elitistas, ésas que pagamos todos. Nadie ha propuesto una modificación de la ley Electoral... ¡ fíjate, excepto Esperanza Aguirre! No buscan que bancos y financieras aporten la parte que les corresponde para que la crisis se reduzca, dado que ellos fueron responsables directos de la misma... yo creo que la banca y las grandes financieras tienen cogidos al gobierno por las gónadas y eso les impide pronunciar una sílaba más alta que otra, sobre todo lo que las perjudique. Por último, en Europa se han negociado las medidas para conseguir el Pacto del Euro, medidas que pagaremos los de siempre.
Y mientras, la Sanidad languidece en sus deudas y se pone en peligro la asistencia gratuita y universal, la Educación palidece y pone en riesgo la formación de nuestros hijos en unos niveles mínimos de calidad... mientras ellos tienen de todo. De todo.
Miro a todos los que se manifiestan en nuestras ciudades. Los miro con admiración y me da igual que constantemente se les critique, sobre todo aquellos que quieres desvirtuar su mensaje.
Sí, los miro y me digo: ¿quién les escuchará? ¿Servirá de algo esta auténtica fiesta de la Democracia? ¿Quién recogerá esta demandas y las hará propias para que se acepten e incluyan en un programa electoral o sea llevado al parlamento?
¿Quién?
Yo tengo mis dudas, la verdad. Y mi opinión... también verdad.
Espero que estas reivindicaciones apolíticas sean recogidas por alguien de verdad. Alguien que esté dispuesto a hacerlas realidad, porque lo que se solicita es absolutamente razonable.
¿Y mañana?
No sé...
Y, por ahora, nada más.





