miércoles, 6 de octubre de 2010

Barro tóxico

Una salvajada ecológica ha arrasado ciertas regiones de Hungría.
En los medios de comunicación observamos estupefactos cómo una capa gruesa y asquerosa de lodo, de barro rojo resultado del almacenamiento negligente de residuos de aluminio, cubre campos, casas, calles, animales y personas, bosques... quemándolos, dado que es más corrosivo que la lejía.
Afirmo que ha sido un almacenamiento negligente de residuos de aluminio, porque según el CSIC español, retirar estos residuos y neutralizarlos para obtener algo no contaminante requiere una tecnología sencilla y relativamente barata al alcance de cualquier empresa, de cualquier país. Almacenarla en una balsa es un peligro, como se ha demostrado de sobra.
Este desastre ha matado a personas... ¡por favor, es un espanto!
Y ahora vienen las consecuencias derivadas para las personas y el medio ambiente, las consecuencias de intoxicaciones, las consecuencias de la retirada eficiente de esa mierda tóxica... ¿Cuántos años tardará en recuperarse esas regiones de este veneno? ¿Cuántas personas verán su salud afectada? ¿Cuantas especies de animales sufrirán las consecuencias de esta intoxicación de su hábitat?
Ahora, en este momento y en cada uno de los que veo esta desgracia bestial, me viene a la mente la rotura de otra balsa resultado del almacenamiento negligente de residuos tóxicos.
Aznalcóllar... yo trabajé allí después del desastre y vi de cerca muchas de sus nefastas consecuencias.
¿Quién se responsabilizará de esto?
¿Quién pagará esto?
¿Quién se ocupará de las personas afectadas?
¿Quién impedirá que otras balsas de estas características se rompan en Hungría o en otro país?
¿Quién arrestará a los responsables y les pedirá que arreglen e indemnicen?
¿Quién...?
Siento impotencia. Los políticos lo llaman «catástrofe», yo lo llamo «delito»... y «putada». (perdón)
Y, por ahora, nada más.

2 comentarios:

Raúl Peñaloza dijo...

La respuesta es obvia: nadie se responsabilizará.

Pregunta a british Petroleum, cómo se ha desreponsabilizado del desastre ecológico que ocasionó.

Lola Montalvo dijo...

Esa es la cuestión Raúl, que muchas empresas se forran a costa de no poner medios para evitar estos desastres y cuando fasrtidian todo porque algo se rompe, se quedan tan frescos. Ay, qué vida tan puñetera!
Besos, Raúl. Gracias por opinar.