jueves, 2 de septiembre de 2010

Depre... ¿qué?

Dicen que en estos días se sufre de un mal que se conoce con el fantasioso nombre de «depresión posvacacional» que sucede cuando se acaban las vacaciones y uno debe reincorporarse a su actividad laboral. Pero en estos tiempos en los que muchas personas están en paro y tener un puesto de trabajo decente y continuado es casi un lujo por el que muchos -según los últimos datos, cerca de cuatro millones de personas en España- suspiran, ¿no creen que es un poco ridículo quejarse por tener algo por lo que muchos venderían a su madre? Es casi como si los ciudadanos de un país desarrollado se fueran a uno pobre y dijeran que están cansados de beber agua limpia o de que las calles estén asfaltadas...
Me parece obsceno que personas como Letizia, nuestra princesa de moda -en el más amplio sentido de la palabra-, se queje de sus vacaciones mientras trisca de un lado a otro entre oropel, trajes de modistos ultra-caros y barcos de lujo quejándose de sus «penosas vacaciones». Estaría más mona calladita. A ver si alguien se lo dice alguna vez. Quizá a muchos nos caería mejor.
Me parece obsceno que personas que no dan un palo al agua en todo el año digan a voz en grito a las cámaras que les siguen por doquier que se van de vacaciones... Me parece obsceno porque «vacacionan» todo el año y ese lujo sólo lo tenemos los que de verdad curramos once meses al año. Ellos sólo cambian el pellejo de un sitio a otro.
Me parece obsceno que los que tienen trabajo se quejen porque deben reincorporarse a su labor cotidiana, cuando hay tantas y tantas personas en este país nuestro que ven cómo les rechazan una vez y otra de un puesto de trabajo y crían telarañas en el INEM. Su angustia debe ser tremenda y a muchos parece no importarle.
Creo que no estaría de más que miráramos un poquito más lo que tenemos. Que sepamos apreciar un poquito más lo que nos permite vivir de forma decente: nuestro trabajo, ése que nos proporciona un sueldo. Entiendo que, para muchos, su ocupación puede ser poco gratificante o monótona o fea. Pero pensemos en que muchos no tienen nada y estarían encantados por ocupar nuestro sitio.
Pensemos en ello aunque sea sólo una vez y no nos quejemos tanto.
Y, por ahora, nada más.

4 comentarios:

Raúl Peñaloza dijo...

Llevo 5 años sin enontrar un trabajo estable porque... no domino el catalán.

Ya quisiera yo no tener vacaciones, tienes toda la razón.

Lola Montalvo dijo...

RAÚL: es curioso que los empresarios pongan excusas tan estúpidas para rechazar a una persona cualificada. Espero que pronto tengas vacaciones y fiestas de guardar. Besos, Raúl.

velvetinna dijo...

Hace un par de días que escuché en los informativos que la gente ahora se quejaba menos de "depresión postvacacional", por lo que comentas: la gente se siente afortunada de volver a trabajar. De todos modos un poco de pereza da volver después de estar un mesecito tranquilo sin madrugar, y tampoco veo insano quejarse un poco, es bueno desahogarse.
Lo de Letizia es que me toca la moral, por no decir otra cosa, eso sí que es demencial. No te digo lo que pienso porque me enervo, y no me apetece ahora.
Tu entrada es simplemente genial.

Lola Montalvo dijo...

VELVETINA: claro que sí es sano desahogarse un poquito por el hecho de tener que madrugar otra vez... pero sin olvidar lo afortunados que son los que tienen a dónde ir el lunes por la mañana y un sueldo a fin de mes. Besos guapa.