miércoles, 22 de septiembre de 2010

No hay gais...

Esta vez sólo quiero plasmar una cuestión que me inquieta sobremanera...
Nos encontramos en una época de puertas abiertas, las puertas de los armarios de las que salen personas que cantan a los cuatro vientos su orientación sexual, bueno, más bien homosexual. Me parece triste que se haya tenido que llegar a eso, a la necesidad de reivindicar un derecho a ser como uno sea... algo que siempre he considerado un derecho fundamental de las personas, pero que está visto que se ha cuestionado siempre.
Durante siglos la homosexualidad fue considerada injustamente una enfermedad, un vicio que había que esconder. Nuestra sociedad, a regañadientes, ha ido poco a poco aceptando que la biología humana es infinita y que no existe «normalidad» sexual. Que la homosexualidad es tan lógica en el ser humano como lo es la heterosexualidad y, que por ello, debe ser reconocida como algo natural, que lo es.
Hoy día, por fin, las personas tolerantes defendemos el derecho de cada uno a ser como es. Esta necesidad de autoafirmarse, de reivindicar ha llevado a muchas personas a hablar libremente de su orientación sexual de tal forma que hemos conocido a jueces, militares, famosos y famosas, actores y actrices, políticos, taxistas, autobuseros, diseñadores y diseñadoras, médicos..., de toda clase social, condición y profesión, que se dicen gais o lesbianas.
Pero me llama poderosamente la atención que no conozcamos ningún torero ni ningún futbolista gay. A mí no me parece imprescindible ni necesario que tengan que proclamarlo abiertamente, pero me parece lo más de la hipocresía social, ésa que muchos claman que por fin ya hemos dejado atrás, que ningún torero ni ningún futbolista tenga los redaños suficientes para reconocer que es gay. ¿De verdad ningún torero, ningún futbolista es gay? ¿O es que no se atreven a reconocerlo porque el ambiente «machito» que rodea a estos mundos del espectáculo se los comerían vivos?
Yo creo que la hipocresía de nuestra sociedad está muy lejos de haber muerto en pro de la tolerancia del ser humano en todas sus manifestaciones. Se sigue siendo homófobo, pero ya no se presume de ello, porque no es políticamente correcto. Ya no se presume de ello, como se presumía hace no tanto. Es que está de moda decirse tolerante y abierto a las personas, pero cuando a uno le toca tolerar... ¡la cosa cambia!
¡Ay, madre mía, cuánta estupidez hay en este mundo nuestro!
Y, por ahora, nada más.

6 comentarios:

Susana Terrados Sánchez dijo...

Hola Lola, de nuevo me tocas de lleno con uno de los temas que sacas a la luz. El proceso social que está pasando la homosexualidad en el mundo está tan mediatizado, tan teñido de falsos conceptos que los hipócritas se disfrazan de tolerantes y los tolerantes de "salvadores"...pero no creo que está asumido. Tengo un hijo gay, por eso te lo digo, y el miedo por esa intolerancia me produce, como madre,mucho dolor. Una vez me dijo una psicóloga a la que le pregunté como actuar: Hay que ser natural, no tiene que ir con un cartelito colgado dicienso "soy Gay" o acaso quien no lo es lleva un cartelito diciendo "soy hetero". Solo los intolerantes necesitan llevar carteles.
Y tengo oido que hubo hace poco tiempo un torero que se declaro abiertamente gay, pero no se si dejo ya de ser torero o se retracto de su confesión.
Besotes.

Raúl Peñaloza dijo...

¿En verdad merece la pena seguir distinguiendo a las personas por sus preferencias? Ser hetero o gay o lo que quieras es como ser culé o del madrid o del osasuna, ¿no? ¡Qué más dá cuál es tu equipo!

Lola Montalvo dijo...

SUSANA: eso es lo que pretendo criticar un poquito: la necesidad de que uno tenga que etiquetarse, como en el siguiente post dice RAÚL. No veo necesario que nadie lo haga, porque para mí ser homosexual es algo tan natural como el que no lo es: es algo inherente al ser humano. Y la hipocresía de los que presumen tener amigos gais... ¡¡en fin!!
Por ello al máximo de esta hipocresía lo asumo a que ningún futbolista ni torero (no sabía lo que comentas en tu mensaje) se haya declarado tal... porque no se aceptaría bajo ningún concepto. Me da rabia que sigamos tan retrógrados y trasnochados. Una persona es mucho más que su orientación sexual y definir a alguien sólo por esto es propio de necios e ignorantes.
Gracias por leer y opinar, Susana... y gracias por tus palabras. Besos miles

Lola Montalvo dijo...

RAÚL: tienes toda la razón. Precisamente eso es lo que pretendía criticar, en parte, en el inicio de la entrada. Hace poco descubrí que un compañero de carrera es homosexual. Ahora está felizmente casado. Para mí no ha cambiado nada, nada. ¡Qué mas da! A mí de una persona sólo me interesa si es buena y generosa y sincera o un imbécil redomado.
Pero esta sociedad en la que se es de lo más, cool, moderno y maravilloso si se acepta la homosexualidad, aún sigue sin aceptar que un torero o un futbolista sea gay... ¡¡¡El summun de la hipocresía!!!
Gracias por opinar, Raúl. Besos

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

¿Y por qué lo tienen que decir Lola?
Tenemos que empezar a no diferenciarnos por nada.
Hablamos de los gay, pero.... y los gordos ¿no estamos discriminados?
Pues igual, tenemos que quitar todas las etiquetas, TODAS.
Por cierto, como entantas otras ocasiones no puedo comentarte en tu otro blog.
He pedido tu nuevo libro, pues el tema es mi preferido como pongo en el perfil de mi blog. Espero recibirlo pronto y ya te lo comentaré.
Un beso.

Lola Montalvo dijo...

MIARMA: claro que no tienen por qué decirlo, Rafael. Por supuesto que no. Por lo menos, para mí no es necesario ni útil en nada. Pero sí he escuchado a presuntos tolerantes afirmar que no aceptarían bajo ningún concepto que un futbolista ni un torero indicaran su condición homosexual. Eso es lo que critico: esa doble moral, que ha condicionado precisametne que ninguno se atreva a mostrarse... cuando en otros medios lo cantan a los cuatro vientos.
Odio las etiquetas, Rafael. Yo también tengo sobrepeso y he aguantado toda mi vida que se me señale. Pero es indiscutible que la valentía de muchos gais al reconocer que lo son, han facilitado que se reconozca de una puñetera vez en nuestra sociedad que cada uno puede ser lo que le de la gana y que la homosexualidad es una condición normal del ser humano, como ser vivo que es.
Muchas gracias por opinar, una vez más.
No sé qué puede pasar con mi otro blog. Y te agradezco que te hayas comprado un ejemplar de mi nueva novela. Espero que te guste y que cumpla tus expectativas. Muchas gracias.
un saludo y un fuerte abrazo.