miércoles, 8 de septiembre de 2010

Rizar el rizo

Ante todo quiero expresar que soy EX-FUMADORA. Que hace -ufff!!- 17 años decidí dejar de fumar y lo hice un día de febrero, en un momento en que no bajaba de los dos paquetes o más de rubio al día. Que me costó mucho esfuerzo y fuerza de ¿voluntad? el lograrlo y que lo hice sin ayuda médica o farmacológica... Que he picado algunas veces, incluso en varias bodas, entre las que cuento la mía, ocasiones en las que me he fumado algun cigarrillo, pero no he vuelto a caer. No, porque el tabaco es una porquería, no tiene ningún beneficio y es tóxico desde la primera calada... no es menos tóxico fumar 5 cigarrillos al día que 20.
Bien, hechas estas aclaraciones, me quedo muy sorprendida cuando leo que una comunidad autónoma, Euskadi, prohibirá fumar en todos los sitios públicos, incluídos parques infantiles y en ciertos lugares privados, como el espacio interior de nuestro propio vehículo si con nosotros viaja un menor...
Que hace falta librar de humo los lugares públicos de uso común, creo que no es nada nuevo y no creo que eso vaya a suponer que disminuyan los beneficios de la hostelería, como muchos afirman llevándose las manos a la cabeza. ¡Tendrían que ver cómo se ponen de abarrotados ciertos bares de la ciudad en la que vivo en donde no está permitido fumar! ¡Se ponen de bote en bote! El que un local tenga o no clientela, no creo que esté relacionado con el que se permita fumar o no, sino con la calidad de lo que oferta. ¡Poco tiene que ofrecer aquél local que sólo se llena porque dejen fumar en su interior!
Resumo: creo necesaria ya una ley Antitabaco -que no ley anti-fumadores, ¡ojo!- que no permita fumar en ningún establecimiento público... ¡Pero que no se deje fumar en un parque al aire libre o en el propio vehículo, me parece rizar el rizo, exagerar en gran medida esta posilibildad!
Cada uno en su casa o en su espacio privado puede hacer lo que le plazca. Por ello no acepto esta exageración -para mí- de las medidas antitabaco que sólo pueden generar crispación.
Y no nos engañemos: los que fuman no van a dejarlo de hacer aunque se pongan 1000 leyes anti-tabaco. Un fumador sólo dejará de fumar cuando esté absolutamente convencido de que quiere dejarlo... y aún, así puede que no lo logre. No es nada fácil y requiere un esfuerzo que no se acaba nunca. El otro día salí con unos amigos a tomar unas cervecillas y casi me trisco uno... ¡tras 17 años me sigue apeteciendo y debo esforzarme por no fumar!
Bueno, esto es sólo una opinión. La mía.
Y, por ahora, nada más.

10 comentarios:

Raúl Peñaloza dijo...

Soy fumador. El mundo se está volviendo loco.

Una de las razones por las que me gusta tanto Mad Men es el tabaco. Siendo fumador, yo mismo no encendería un pitillo ni en el metro, ni en casa de un no-fumador, ni en un hospital, ni en un ascensor, aunque estuviese permitido. Simplemente, no apetece fumar en esos espacios. Cuando se fumaba en los aviones, yo no lo hacía y no me costaba. Era "natural" no hacerlo. Pero lo de los bares es un sinsentido. Puedo entender que haya zonas en restaurantes, pero creo que el antitabaquismo trasciende la ley sanitaria, le veo un tinte más político, mas electorero.

En fin. ¿El café mañanero sin un pitillo? ¡Uf!

Lola Montalvo dijo...

RAÚL: esta vez no estoy de acuerdo contigo. Voy a dejar de lado mi profesión y hablaré como ex-fumadora. Entiendo el placer que supone un cigarrito mañanero, o el que te fumas con una cervecilla. Lo sé. Pero el tabaco no tiene nada saludable a dosis bajas como pasa con algunos vinos. Yo entiendo que tú fumes y lo respeto. Peo cuando tú fumas en un espacio cerrado tu humo lo respiran otras personas. No estoy en contra de los fumadores, sino de que estos fumen en espacios públicos cerrados.

Susana Terrados Sánchez dijo...

Hola Lola, te felicito. Me gusta como realizas tus comentarios, tus opiniones...
Con relación al tabaco, no soy fumadora y sería injusto dar una opinión severa. Nunca he comprendido el placer del cigarrillo, pero como he sido fumadora pasiva durante 25 años y sé lo que significa puedo dejar mi granito de arena. Creo que las prohibiciones extremas, las que pisan el derecho individual de cada uno, las que obligan hasta en la parte más intima del ser humano, su casa, su hogar, su entorno...son una extralimitación exagerada y no conllevan a nada bueno...nunca.
Creo hay demasiados intereses creados economicos, políticos y sociales...el caso es que se usa "la salud" como banderin y no se emplean armas reales para evitar la adición al famoso tabaco.
Más ayuda para evitar el principio que para ponerle un final, es lo que creo que sería mejor.
Bueno, perdona mi extensión.
Encantada de visitar tu Blog-casa.
Saludos.

Lola Montalvo dijo...

SUSANA: estamos de acuerdo es que no es correcto que se prohíban ciertas conductas como fumar en el espacio privado de un vehículo o de un hogar. Me parece una medida extrema y boba. No he entrado en ello, pero yo también creo que hay intereses creados a nivel político y económico en todas estas medidas. Muchos dicen que se prohíba el tabaco, pero entonces se generaría un mercado negro similar o igual al de las drogas ilegales. Prevenir es lo ideal: conseguir que la población nunca llegue a fumar. Insisto en que los fumadores son libres de hacer lo que les parezca, pero su tabaco afecta a los que están a su alrededor, les guste o no.
No te preocupes por extenderte, yo no soy muy «breve» precisamente. Estás en tu casa. Un abrazo, Susana.

La profecía del silencio dijo...

Hola Lola, acabo de llegar por aquí y voy a ver si soy capaz de dejar un comentario. No fumo, no he fumado en mi vida,(voluntariamente quiero decir) pero no me gustan estás prohibiciones en lugares abiertos o en lugares privados. Espero que se me entienda, no se debe fumar en el coche con los niños dentro, pero es responsabilidad de los padres y no decisión gubernamental. Desgraciadamente en este pais no hay educación suficiente, yo respeto al que fuma pero algunos de ellos no me respetan a mí, subo al ascensor y está lleno de humo, viene un familiar a casa, no le dejo fumar y se ofende o entro en una sucursal bancaria y el cajero que está en la puerta fumando da sus últimas caladas dentro de la sucursal. No me gustan las prohibiciones pero en ocasiones sustituyen a una deficiente educación.

Gracias Lola por tus temas siempre de actualidad y controversia.
Ángel.

J. dijo...

Hola, me atrevo a hacer un pequeño comentario, con todo respeto.
Yo no fumo, nunca he fumado. Tengo muchos familiares y amigos que sí.
Si los fumadores respetasen el derecho a aire sin humo de los demás, no harían falta prohibiciones extremas. Así como Raúl comenta que el sería incapaz de fumar si hay un no fumador (Supongo que por lo menos le preguntaría si le importa), también los hay que te atufan sin ningún tipo de respeto.
Pienso que no sólo para el cigarrillo. Para todo, hace falta respetarnos y saber convivir. Lo de la ley de Euskadi, me parece bien con relación al menor. Es increíble que padres o acompañantes estén dale que dale en el parque con los niños (y los hijos de los que no fuman?). Creo que en tu casa puedes hacer lo que quieras, así como en tu coche...
Bueno, casi escribo un post dentro de tu post.
Me ha gustado tu blog, seguiré pasando por aquí.
Un abrazo!

Lola Montalvo dijo...

PROFECÍA (ÁNGEL): ante todo, gracias por visitarme también aquí. Es un enorme placer.
A mí tampoco me gustan las prohibiciones. Lo que me fastidia con todo esto es que los fumadores se creen -erróneamente- que esta ley es una especia de guerra santa contra ellos. Están equivocados. Al igual que hay que regular que la gente se ponga el cinturón de seguridad en los coches -algo que yo creo que no habría que regular en absoluto, que todos nos lo deberíamos poner y punto- hay que regular que no se fume en sitios públicos. Por supuesto, un padre/madre debe velar por la salud y seguridad de los hijos... el que no lo hace puede traspasar un línea que se conoce como maltrato. Pero prohibir en los vehículos me parece exagerado y puede generar un ambiente de crispación que creo que, por ahora, nos podemos evitar.
Un abrazo y gracias por tus palabras.

Lola Montalvo dijo...

J: bienvenida a este espacio. Me alegra verte por aquí.
Yo he fumado y nunca he sido tan incomprensiva como muchos fumadores hoy día; la actitud de muchos -¡ojo, que no todos, por fortuna!- de «yo fumo porque me da la gana y donde me da la gana» me pone enferma y esa actitud, en muchos casos prepotente, es lo que ha llevado a que se tenga que prohibir fumar en sitios públicos. Yo he visto en las urgencias niños con asma, con crisis, y los padres fumando delante de ellos en la sala de espera echando el humo por la ventana...
Si un fumador es capaz de envenarse a sí mismo y no reconocerlo, qué no será capaz de hacer a otros. Pero insisto: las zonas privadas como vehículo y hogar me parece, por ahora, exagerado. ¿Conveniente? Por supuesto, pero no ahora. Eso sólo sirve para aumentar su sentimiento de razia contra ellos y eso no falcilita ni su comprensión ni su colaboración, sólo su rebeldía.
Gracias por venir, por leer y opinar. Un abrazo, J.

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

No me gustan las prohibiciones, ninguna.
Menos aún me gustan las campañas que cuidan el maquillaje pero no la fealdad que pueda tapar el mismo.
Si lo hicieran en nombre de la salud tendrían que prohibir otras muchas cosas y ni siquera se paran a pensar cuales.
Yo soy un fumador atípico que fumo sólo por placer y cuando me apetece, lo siento pero no lo voy a dejar y menos si es por imposición.
Un beso

Lola Montalvo dijo...

MIARMA: por supuesto tienes razón en cuanto a que hay muchas cosas que son perjudiciales y deberían ser reguladas. Pero pocas hay como el tabaco: fumas tú, pero si lo haces en un sitio cerrado perjudicas a otros.
Respeto y defiendo tu afirmación de que no dejarás de fumar hasta que te parezca; en el texto lo he dejado claro: uno jamás debería plantearse dejar de fumar sino está absolutamente convencido de que lo quiere hacer.
Y las prohibiciones: a mí tampoco me gustan y ni me agradan. Creo que no deberían ser necesarias... si las personas supieran respetar el espacio de las demás.
Muchas gracias por tu opinión y por visitar también este espacio, Rafael. Besos